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En el centro del espacio, la cava es una declaración de principios para nosotros. Nuestra selección refleja la visión de la familia, incluyendo algunas de sus etiquetas más celebradas. Marca el tono y crea un puente natural hacia Verdot.

Parte de una escena gastronómica que se destaca entre las grandes ciudades del mundo, MIO se destaca en Recoleta con voz propia.
Verdot sucede entre la cava y el patio interior, el vino marca el tono y las tardes se convierten en noches. Rufino vive escaleras abajo, y la cocina argentina de fuegos es la protagonista.

Inspirado en el Petit Verdot, una uva que nació como blend y hoy es un varietal con presencia propia. El vino marca el tono y su menú, con la firma del Chef Pablo Busso.
Almuerzo: 12:00 – 15:30
Cenas / Wine Bar: 17:00 – 23:00






Seating en el salón y en el patio descubierto
Verdot refleja ese lado de Recoleta que más valoran quienes viven acá: un barrio que albergó algunos de los restaurantes más icónicos de Buenos Aires, cafés históricos e iconos culturales.
La tradición importa, pero también el conocimiento. La cava está en el centro de la experiencia. Define la carta de vinos y guía cada momento, desde la primera copa hasta la última.
El almuerzo se enfoca en ingredientes de estación y platos pensados para maridar con nuestra carta de vinos. A medida que la tarde se hace noche, la atención se enfoca en la cava. Una selección que reúne productores argentinos y etiquetas internacionales, elegidas por equilibrio, estructura y carácter.Argentine producers and international labels, chosen for balance, structure, and character.
Verdot ganó un lugar en la escena gastronómica de Recoleta. Respetando el amor que nuestro barrio tiene por la buena comida y el vino bien elegido. Un lugar que merece más de una visita.

Así se come en Argentina. Cocina honesta, de fuegos y de carácter. Sabores clásicos revisitados con precisión y una mirada contemporánea. A cargo del Chef Leo Lanussol.
Cena: 19:00 – 23:30






Productos locales de estación
Rufino construye su cocina alrededor del fuego y productos nobles. Los cortes de autor son el centro del menú, junto con verduras de estación y pastas frescas elaboradas cada día.
El menú está pensado para compartir, igual que en las mesas argentinas.
Al bajar la escalera, la atmósfera cambia. El espacio se vuelve más íntimo, las luces bajan, y la mesa es el centro. Cenar en Rufino es volver a lo esencial: buen producto, técnica, compartir y el ritual porteño más característico: la sobremesa.
Para las comidas que vas a recordar.
Para las conversaciones que siguen mucho después de que los platos se retiraron.
Para los vinos con carácter.
Para los sabores que reflejan qué significa ser porteño.
Para descubrir un barrio a través de sus sabores.
Para las noches que se alargan más allá de lo planeado.
Para vivir la ciudad: no te lo contaron, lo probaste acá.
¡Gracias por sumarte!